Diócesis de Facatativá

Cundinamarca-Colombia

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Formación sacerdotal

Así lo manifestó el presidente del episcopado, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, durante el discurso que inauguró la Asamblea Plenaria 102 del episcopado colombiano que se celebra en Bogotá del 6 al 10 de febrero. El arzobispo centró su intervención sobre la nueva Ratio Formationis Sacerdotalis, instrumento que permitirá a los obispos reflexionar el tema de la formación sacerdotal.

Siguiendo la exhortación apostólica Pastores dabo vobis que invita a la formación sacerdotal a través de cuatro dimensiones: humana, espiritual, intelectual y pastoral, monseñor Castro Quiroga recordó que en este itinerario formativo la dimensión misionera es transversal. “La Ratio es de escasas palabras para hablar de la formación misionera, pero dice con mucha claridad que no puede faltar la Misionología en el programa de estudios”.

Dimensión humana, espiritual, intelectual y pastoral en clave de misión

Al referirse acerca de la dimensión humano y la formación misionera, el arzobispo de Tunja invitó a hacer foco en el ser humano y no tanto en su contexto histórico, cultural, tradiciones o sus instituciones, como hasta ahora se ha hecho. “Nos toca formarnos con una dimensión planetaria, universal, que nos lleve a entender que todo ser humano es nuestro hermano y que nada de lo que es humano nos puede ser indiferente. Ello no significa que debemos acabar con nuestra identidad histórica, particular, única, sino que debemos verla como un fragmento del todo”.

El prelado dijo que la dimensión espiritual cobra vida gracias al dinamismo misionero que no es “propiamente contacto de dos o más culturas” sino que es “un movimiento que parte de un punto anterior a cualquier cultura y llega a un punto posterior a cualquier cultura”. En ese marco, “es un movimiento que genera alegría. Se trata de la alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos, es una alegría misionera”, afirmó.

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Al mencionar la dimensión intelectual, el obispo aseguró que para lograr un crecimiento intelectual es necesario una “amplitud de horizontes” y una “conversión en la teología”. “Cuando la elaboración teológica hoy se concentra demasiado en la realidad interna de la Iglesia comunión y no se da cuenta de que el paganismo crece desbordadamente, entonces necesitamos que, lejos de cuidarnos demasiado a nosotros mismos, promovamos una conversión en la teología. Necesitamos una teología en salida para una Iglesia en salida y una misión en salida”.

Para cerrar el primer punto de su intervención, manifestó que la dimensión pastoral y formación misionera del sacerdote tiene que ver con una atención “piadosa, constante y afectuosa” no sólo de las comunidades de fe, sino también de aquellos pueblos y culturas que no la tienen. “La pastoral debe ser como la plataforma de lanzamiento para ir más allá de las fronteras de la fe hacia aquellos que no tienen fe, para que Cristo sea conocido, amado y seguido por primera vez en esos contextos ajenos a la fe.”

Algo de historia para inspirar la formación sacerdotal

La última parte de su discurso, monseñor Castro Quiroga dividió la historia del sacerdocio en tres etapas. La primera hasta antes de 1965, la segunda entre 1965 y 1975 y la tercera desde 1975 hasta ahora. Destacó la fuerte espiritualidad de los sacerdotes pre Conciliares, la creatividad y fidelidad de los “sobrevivientes del terremoto postconciliar” y la afectividad de los ordenados en los últimos cuarenta años.

Finalmente invitó para que la formación sacerdotal tome en cuenta estas tres características. “Necesitamos una formación sacerdotal que sepa mezclar la austeridad y fidelidad de los primeros con la creatividad y valentía de los segundos y la afectividad y sensibilidad de los terceros, así que nuestros seminarios puedan hacer eco a lo mejor de la historia sacerdotal de la iglesia preconciliar, a lo grande de la novedad del Concilio y a la necesaria sensibilidad de nuestro tiempo”, concluyó.

Tomado de: https://www.cec.org.co