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Ilustración de una quema de brujas

Ilustración de una quema de brujas / National Geographic

Se dice que una mentira repetida 1.000 veces se convierte en verdad. Y eso es lo que algunos intentan hacer contra la Iglesia, por ello desmontamos estas 10 mentiras contra Roma.

La leyenda negra contra la Iglesia Católica es un goteo constante que se viene realizando desde los inicios de su historia, pero que tuvo su auge durante la Edad Media. Entre alguna verdad se cuelan cientos de mentiras, las ahora conocidas como ‘fake news’.

Cualquier excusa es buena para atacar a la mayor organización por número de fieles en el mundo desde hace más de 2.000 años.

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Religión en Libertad ha realizado un recopilatorio de los diez más utilizados en los últimos meses para desmontar el discurso de los agresores, que por su interés reproducimos:

1. La mujer no tiene alma

Uno de los grandes bulos que son reproducidos de manera cíclica es que la Iglesia negaba que las mujeres tuvieran alma, como la escritora y exdirectora de la Biblioteca Nacional Rosa Regás, afirmaba, por ejemplo, en un artículo suyo. Y para ello se remiten a concilios como el de Nicea o Trento, donde supuestamente sólo por un voto se dijo que la mujer sí tenía alma.

Santa Isabel de Hungría fue canonizada en 1235. ¿Podría ser santa una mujer sin alma?

En primer lugar, en ninguno de estos concilios se mencionaba nada de esto porque no había dudas sobre el alma de las mujeres. Desde los inicios del cristianismo, las mujeres participaron de los sacramentos y muchas eran veneradas como santas. Perpetua y Felicidad, Santa Isabel de Hungría, Santa Matilde…y un largo etcétera niegan en la práctica este bulo de comparar a la mujer con los animales.

Además, una teóloga feminista, Uta Ranke-Heinemann,desmontaba este bulo y hablaba de cómo pudo partir de malinterpretar y manipular lo que ocurrió en el segundo sínodo de Macon (585) en el que estuvo presente Gregorio de Tours. En él, se habló únicamentede de una cuestión filológica sobre “homo”, que en latín significaba tanto hombre (ser humano) como varón y un obispo preguntó si la mujer podía ser designada “homo”. Citando que Dios creó al ser humano (homo) como varón y mujer se dilucidó que sí se debía llamar así a la mujer. Nunca se debatió sobre el alma. Hay más información de este asunto en este artículo de ForumLibertas.

Para desmantelar los bulos sobre la relación entre mujer e Iglesia es muy recomendable el libro “La Gran Prostituta. Tópicos sobre la Iglesia a lo largo de la historia” y los trabajos de la historiadora Giulia Galeotti (aquí los resume ella en una entrevista). Y no hay que olvidar la importancia de los católicos pioneros en defender el voto femenino.

2. La Iglesia Católica, enemiga de la ciencia

Este es uno de los mitos más extendidos y que incluso ha calado en el seno de la Iglesia. Surgió en el siglo XIX con la Teoría del Conflicto, inspiradora del ateísmo moderno, con los académicos estadounidenses Andrew Dickson White y John William Draper, influidos ambos también por el novelista Washington Irving, que en sus obras mostraba su anticatolicismo y creó el mito de la tierra plana a la que se enfrentó Colón con la Iglesia.

Decenas de Premios Nobel eran creyentes y en ámbitos como la astronomía, la Medicina o la genética han sido destacados los católicos


Primero durante conferencias y más tarde en libros ampliamente difundidos, estos académicos dibujaron una historia falsa de una larga guerra entre la religión y la ciencia hablando de una “gran lucha sagrada por la libertad de la ciencia, una lucha que ha sucedido durante tantos siglos. ¡Ha sido un duro combate! Una larga guerra, con batallas más feroces, con asedios más persistentes, con una estrategia más vigorosa que cualquiera de las comparativamente insignificantes guerras de Alejando, César o Napoleón…”. Puede saber más sobre este bulo en este artículo de ReL.

Gregor Mendel, fraile agustino, es considerado el padre de la genética

El bulo se desmiente con datos que muestran como muchos católicos, entre ellos bastantes sacerdotes, han sido abanderados de la ciencia y responsables de grandes descubrimientos. Decenas de Premios Nobel eran creyentes y en ámbitos como la astronomía, la Medicina o la genética han sido destacados los católicos.

3. Tampoco los nativos americanos tienen alma

Que la Iglesia tardó siglos en reconocer que los indios americanos tenían alma es otra de las manipulaciones históricas que se han dado contra la Iglesia y que va unida al odio a la católica España y a su leyenda negra. Sin embargo, ya en 1537, apenas 40 años después de la llegada de Colón a América había un documento oficial de la Iglesia al respecto. En 1537 en la Bula Sublimis Deus el Papa Paulo III declaraba “los indios son verdaderos hombres y que no sólo son capaces de entender la fe católica, sino que, de acuerdo con nuestras informaciones, se hallan deseosos de recibirla” y dejaba claro que “no pueden ser privados de su libertad por medio alguno, ni de sus propiedades”.

Pero si esto se hizo así de manera oficial, en la práctica no se les trató como seres sin alma sino que nativos ocuparon puestos de responsabilidad desde el principio. La historiadora Elvira Roca, autora de Imperiofobia y Leyenda Negra lo recuerda aquí: “El gobernador nombrado por Cortés que tuvo México en el nuevo orden cristiano se llamó Andrés de Tapia Motelchiuh (1526-1530) y era un azteca que se bautizó” y así nombres como Pablo Xochiquenzin, Diego de Alvarado Huanitzin, Diego de San Francisco Tehuetzquititzin o Pedro Xiconocatzin.

4. La Iglesia católica apoyó a Hitler y calló ante el Holocausto

Durante los años 60 empezó a circular la falsa acusación de que el Papa Pío XII había hecho la vista gorda ante el Holocausto y por ende que la Iglesia católica no se opuso al nazismo, lo que ha llegado a nuestros días. Pero son numerosas las pruebas de que este Papa salvó a miles de judíos de la muerte, que apoyó tres intentos de derrocamiento de Hitler y que fue uno de los responsables, siendo secretario de Estado Vaticano, de la Encíclica Mit brennender Sorge de 1937 en la que quedaba clara la incompatibilidad del nazismo con el cristianismo.

Antes y durante la II Guerra Mundial, la Iglesia Católica denunció el nazismo

El libro, Cristianos contra Hitler muestra claramente como la Iglesia Católica luchó contra el régimen nazi empezando desde los obispos, pasando por miles de sacerdotes que acabaron en campos de concentración donde muchos murieron y acabando por simples laicos que se jugaron la vida para salvar la de otros.

5. Los caramelos envenenados de las monjas

Las noticias falsas siempre han sido un elemento de propaganda de primer orden y muestra de su poder en un tiempo en el que no había ni teléfonos móviles ni redes sociales es lo que ocurrió en la II República, aunque este mismo bulo se ha utilizado en otras ocasiones.

En 1936 corrió la noticia de que las monjas estaban dando caramelos envenenados a los niños de estas barriadas para así acabar con los marxistas


Los hechos se remontan a mayo de 1936 cuando en Madrid, especialmente en los barrios obreros y más pobres, empezó a circular la noticia de que las monjas estaban dando caramelos envenenados a los niños de estas barriadas para así acabar con los marxistas.

Se decía que cientos de niños estaban muertos en las escuelas y que el plan era realizarlo en todas las zonas obreras. Cabe recordar que muchos de estos niños iban a escuelas católicas por lo que una masa enfurecida por esta “fake new” quemó conventos, matando y apaleando a monjas y a todo aquel que encontraran a su paso. Daba igual que no fuera cierto. La propaganda había surtido efecto.

La quema de conventos fue realizada por exaltados que habían sido engañados con informaciones falsas sobre las religiosas

6. El mito de la Inquisición

Películas, noveles y libros de texto han recogido el mito de la inquisición, donde se mezcla perfectamente el anticatolicismo y la leyenda negra española. En ella se presenta a la Iglesia de manera bárbara y como responsable inmisericorde de decenas de miles de muertos.

Según los historiadores, estos tribunales no fueron esas máquinas de matar de las que hablaban, y que además fueron mucho más garantistas y con menos muertos que los protestantes. Además, la historiadora Elvira Roca agrega que “la Inquisición no sólo perseguía la disidencia del catolicismo sino también delitos como el proxenetismo, abuso de menores, falsificación de moneda…”.

El historiador Geoffrey Parker cree que en los 350 años de existencia del tribunal causó unos 5.000 muertos. Por su parte, Jaime Contreras y Gustav Henningsen han estudiado la época comprendida entre 1540 y 1700, en que la Inquisición encausó a 49.000 personas.Las condenas a muerte se dictaron en un 3,5% de los casos, según los cálculos de Gustav Henningsen, pero solo al 1,8% de los condenados se les aplicó efectivamente la muerte por hoguera.

7. La oscura Edad Media propiciada por la Iglesia

La Edad Media es presentada todavía hoy como una época oscura que frenó el progreso debido al fanatismo religioso de la Iglesia Católica. Aparece así representado en el cine e incluso en el medio académico.

Sin embargo, el prestigioso historiador, no católico, Rodney Stark asegura que “Voltaire y sus compañeros crearon la ficción de los Años Oscuros para poder reivindicar que fueron ellos los que hicieron emerger la Ilustración. Como cualquier historiador competente (e incluso ahora las enciclopedias) defiende, no hubo tales Años Oscuros. Al contrario, fue durante esos siglos cuando Europa hizo el gran salto cultural y tecnológico que la situó a la cabeza del resto del mundo”.

Hodgson: “La mentalidad cristiana es la que permitió buscar leyes en la naturaleza”


Guiomar Ruiz, doctora en física y profesora de Matemática Aplicada en la Politécnica de Madrid, comparte la tesis del libro del físico atómico Peter E.Hodgson titulado “El origen cristiano de la ciencia“: la mentalidad cristiana es la que permitió buscar leyes en la naturaleza.

Esta profesora lo explica con grandes clérigos medievales volvados en la ciencia: «Los chicos no deberían salir de Secundaria sin conocer al obispo Nicolás de Oresme, precursor de las funciones y el cálculo infinitesimal, o a fray Roberto Grossatesta, con sus leyes ópticas, o la ley de máxima economía de la naturaleza, que hoy llamamos ley de mínima acción: en la universidad me dijeron que era del siglo XVII, pero Grossatesta ya lo usa en los siglos XII-XIII.

Hay que conocer también las leyes de la estática de Jordano Nemorario, o cómo Jean Buridan ya explicaba que si el Sol estuviese quieto y la Tierra se moviese nos daría la sensación de que es el Sol lo que se mueve. Buridan le plantó cara a Aristóteles, durante siglos intocable, incluso respecto al movimiento de los planetas».

“El nombre de la Rosa”, protagonizada por Sean Connery, muestra una Edad Media tenebrosa y oscura con la Iglesia Católica al frente

Por eso, Rodney Stark, que también es sociólogo, agrega que los ‘filósofos’ de la denominada “Ilustración” no tuvieron ningún papel en el desarrollo de la ciencia, pues los grandes progresos científicos de la época se deben en su mayoría a hombre muy religiosos, muchos de ellos pertenecientes al clero católico”. Un ejemplo del siglo XVIII es Alessandro Volta, el gran pionero de la electricidad, católico de misa y rosario diarios.

Y hay quien considera que la “comunidad científica” (científicos de distintos países que libremente comparten hallazgos) nace con la reuniones de investigadores que organizaba el monje Marin Mersenne, compañero de estudios de Descartes y famoso por sus “números primos de Mersenne” (lea sobre esto aquí en ForumLibertas).

8. La Iglesia, responsable de miles de muertes por SIDA

Principalmente en la década de los 80 y en los 90 aunque en la actualidad sigue vigente, cuando la epidemia del SIDA estaba en sus niveles más altos, se difundió que la oposición de la Iglesia al preservativo estaba expandiendo la pandemia y la responsabilizaban de miles de muertes.

Organismos como la ONU y muchas ONG siguen en la misma línea de reparto masivo de anticonceptivos pero lo que está demostrado en datos y estadísticas es que la lucha más eficaz contra la enfermedad la realiza la Iglesia Católica. Tanto en el ámbito de la prevención como en la atención. Más de 100.000 centros católicos atienden a personas con SIDA en todo el mundo. Nadie atiende a tantos ni en tantos lugares.

La Iglesia ha defendido modelos basados en la fidelidad y abstinencia, los cuales se han manifestado totalmente exitosos en países como Uganda donde en 10 años redujeron el contagio del 21 al 7%.

Allá donde está la Iglesia, los enfermos de SIDA no son abandonados

9. La Iglesia condena a los homosexuales

Una de las mentiras más repetidas a día de hoy y que aparece tanto en tertulias, reportajes como en las redes sociales y las conversaciones es que la Iglesia Católica condena a los homosexuales y poco más que los persigue. Y todo ello a pesar de que el Papa Francisco ha explicado una y otra vez la posición de la Iglesia. “En las misas hemos podido ver cómo la jerarquía católica incitaba al odio a los homosexuales”, afirmaba la portavoz de Podemos, Irene Montero recientemente. Por odio entiende que no apoye ni el llamado matrimonio homosexual ni las prácticas homosexuales.

“El Catecismo recuerda que las personas con esta inclinación deben ser acogidas con respeto, compasión y delicadeza”

Pero la Iglesia separa de manera muy clara entre la persona con tendencias homosexuales y las prácticas homosexuales. La práctica es considerada pecado al igual que las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Así, el Catecismo recuerda que las personas con esta inclinación “deben ser acogidas con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta”.

Y además, la Iglesia añade en el punto 2359 que “las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana”. Ni odio ni condena sino cumplir el Evangelio como cualquier otra persona.

Muchos cristianos fueron mártires en los primeros siglos del cristianismo

10. ¡A los leones!

Las noticas falsas y los bulos dirigidos contra los cristianos son tan antiguos como la propia Iglesia. Ni los primeros cristianos se libraron de estas manipulaciones, muchas de ellas creadas precisamente para perseguirlos. En el Imperio Romano se acusaba a la creciente comunidad cristiana de todos los males que sucedían. Cuando algo ocurría, circulaba que los culpables eran los cristianos.

Tertuliano, uno de los padres de la Iglesia, y coetáneo se hacía eco en el año 200 en su obra Apología contra los gentiles de estas “fake news” contra los seguidores de Cristo:“Los cristianos tienen la culpa de todo desastre público y toda desgracia que sobreviene al pueblo. Si el Tíber sube hasta los muros, si el Nilo no sube e inunda los campos, si el cielo retiene la lluvia, si hay un terremoto o hambre o plaga, enseguida surge el clamor: ‘¡Los cristianos a los leones!'”.

Además, en otro punto agregaba otras de las acusaciones que se vertían contra ellos: “Que en la nocturna congregación sacrificamos y nos comemos un niño. Que en la sangre del niño degollado mojamos el pan y empapado en la sangre comemos un pedazo cada uno. Que unos perros que están atados a los candeleros los derriban forcejeando para alcanzar el pan que les arrojamos bañado en sangre del niño. Que en las tinieblas que ocasiona el forcejeo de los perros, alcahuetes de la torpeza, nos mezclamos impíamente con las hermanas o las madres. De estos delitos nos pregona reos la voz clamorosa popular, y aunque ha tiempo que la fama los imputa, hasta hoy no ha tratado el Senado de averiguarlos”.

Los católicos han impuesto sus creencias al resto de nosotros y ahora pagamos las consecuencias.

¿Un ejemplo sencillo del siglo XX? En la novela “Make Room! Make Room!” (“Hagan sitio, hagan sitio”) escrita por Harry Harrison en 1966 y que se llevó posteriormente al cine bajo el título de Soylent Green: Cuando el futuro nos alcance. Según esta novela futurista, en 1999 el planeta es un infierno porque tendrá 7.000 millones de habitantes. El calor es insoportable, con los muertos hacen galletitas (este detalle se hizo famoso en la película) y los mensajes los llevan mensajeros a pie, porque no queda gasolina y a Harrison en 1966 no se le ocurrió que en 1999 hubiera Internet.

Habla así un personaje que expone la tesis del autor: “los árboles han sido talados, los animales se han extinguido y 7000 millones de personas luchan por las migajas, procreando sin control [del Gobierno]. […] Los católicos han impuesto sus creencias al resto de nosotros y ahora pagamos las consecuencias. El ritmo menstrual que permiten no es suficiente. Ni lo es la píldora, no para todo el mundo. ¿Cuando darán su aprobación al DIU? Los ríos, ¿quién los ha contaminado? El agua, ¿quién se la ha bebido?” La respuesta es “los católicos han hecho esas barbaridades”.

Este bulo de los años 60 todavía lo repetía en 2015 una asociación atea.

La realidad es que en 2017 hay unos 7.400 millones de personas, hay envejecimiento y despoblación en muchos países, nadie come galletitas hechas con muertos y hay zonas enteras del mundo sin aprovechar agrícolamente, mientras la Iglesia, que escolariza en África a casi 23 millones de personas, multiplica sus escuelas agrícolas en el Tercer Mundo (como esta de Mozambique).

Es otro ejemplo más de como los bulos chocan con la realidad.