Diócesis de Facatativá

Cundinamarca-Colombia

Buscar

Mes: Junio

Tema

El radicalismo Evangélico

Lema

Te seguiré Señor a donde vayas.

Objetivo

Tengo que hacer un cambio notable en mi vida. Si no cambio no soy un verdadero cristiano.

Acción significativa

Me comprometo a hacer una renuncia que me cueste, para poder seguir al Señor. Puede ser: Renunciando a mi tiempo de ocio, a algo bonito y placentero o dejar cosas o personas que tal vez entorpezcan mi seguimiento al Señor, para ir y participar en el Grupo Eclesial de Vida de mi Sector.

Ocasión

 

Iluminación Bíblica

Lc 9, 57-62

Jn 1, 35-42

Tema de formación

¿Cómo podemos seguir a Cristo?

Para poder y querer seguirle a Cristo tenemos que conocerlo a Él, mirando su vida, escuchando sus enseñanzas. Si no lo conocemos, si no sabemos nada de su generosidad, ni de su entrega desinteresada, ni de su amor abundante hacia nosotros nunca vamos a tener ganas de seguirlo verdaderamente.

Los discípulos, después de haber encontrado al Señor, se quedan con Él aquel día (Jn 1, 35-42). ¿Quién de nosotros se quedó ya, alguna vez, un día con Él? ¿Quién de nosotros dedicó ya algunas horas a Él, para leer su Evangelio, para rezarle a Él, para conocer y meditar su vida, para quedarse en su compañía?

 ¿Qué significa, pues seguir a Cristo?

Significa, sobre todo, confiarse a Él para siempre. Significa comprometerse con Él sin garantías, y seguirlo hacia lo nuevo. Significa salir de sí mismo para entrar en comunión de ideales, de principios y de vida con Él.

Pero, Cristo nunca oculta que seguirlo es duro, que cuesta. No ofrece seguridad, sino riesgo. No ofrece riquezas, sino desprendimiento y renuncia. No nos ofrece caminos de triunfo, sino el fracaso de la cruz. Porque quien le sigue, acepta también la suerte del Maestro: sufrimiento, cruz, sacrificio, pruebas, persecuciones muerte. 

Seguir a Cristo es penetrar en el camino del amor. Cristo no buscó el dolor, sino el amor. Pero quien comienza a amar, comienza a sufrir.